On being there... es un proyecto editorial sobre el viaje entendido como experiencia sensible.
Un espacio para observar, registrar y habitar lugares donde la hospitalidad se expresa en gestos, silencios y detalles.
No es una guía ni una reseña.
Es una invitación a estar.
Hay lugares que no se explican.
Se sienten.
No importa cuántos kilómetros haya entre ese lugar y tu casa,
ni el idioma,
ni el huso horario,
ni siquiera la cantidad de estrellas que pueda ostentar ese hotel.
Importa otra cosa:
entrar a un espacio y sentir que todo está donde tiene que estar,
que nada sobra,
que alguien pensó en vos sin conocerte.
La verdadera hospitalidad no es lujo.
Es calidez bien ejecutada.
Es silencio cuando lo necesitás.
Es luz suave al final del día.
Es una cama que no se impone, pero te abraza.
Es ese momento —difícil de describir—
en el que dejás de estar “de paso”
y empezás a estar ahí.
Viajar, para mí, nunca fue acumular destinos.
Fue siempre una búsqueda mas íntima:
encontrar ese lugar donde uno puede bajar la guardia,
desarmarse un poco,
sentirse como en casa…
aunque esté lejos.
Este proyecto nace de esa búsqueda.
No para recomendar,
no para clasificar,
ni para juzgar.
Sino para habitar los espacios que logran algo raro hoy:
hacerte sentir visto,
contenido,
bienvenido.
Si alguna vez entraste a un lugar y pensaste
“acá podría quedarme unos días más”,
entonces entendés de qué se trata.
Y si no, está bien también.
No todos los viajes buscan lo mismo.
No todos los lugares están hechos para todos.
Esto es solo una invitación
a detenerse.
Mirar alrededor.
Estar.
Una nota escrita a mano,
dejada sobre la mesa.
Un gesto.
Una caricia.
Alcanza con saber que alguien se tomó el tiempo.
En un mundo donde casi todo es automático,
la escritura lenta, manuscrita,
todavía dice algo distinto.
Dice presencia.
Dice atención.
Dice que, por un momento,
dejaste de ser un número de habitación.
Es ese gesto de pensar en alguien
sin conocerlo,
y aun así hacerlo sentir considerado.
Eso —cuando sucede—
cambia la manera de habitar un lugar.
De pronto, la habitación no es solo una habitación.
Es un espacio cuidado.
Un silencio amable.
Una pausa en medio del movimiento constante de la ciudad.
Hay hoteles que alojan.
Y hay otros que, a veces,
abrazan.
—
New York
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